5 propuestas para mejorar Transmilenio y el SITP

Por Rodrigo Arenas



Transmilenio Troncal Avendida el Dorado

Más allá de ser un tema tratado únicamente como delincuencial, el fenómeno de los colados representa una oportunidad y una motivación para estudiar todo el funcionamiento del sistema.

El fenómeno de los colados en Transmilenio (TM) se ha convertido en un constante caos para las administraciones distritales y en general para el funcionamiento mismo del transporte. El gran problema que representan para la seguridad y, en especial para las finanzas del sistema, lo convierten en un tema prioritario para la ciudad y, sobre todo, en la coyuntura ideal para dar la anhelada evolución a nuestro sistema de transporte masivo.


Más allá de ser una problemática tratada únicamente como delincuencial, el fenómeno de los colados representa una oportunidad y una motivación para estudiar todo el funcionamiento del sistema y resolver la situación, no únicamente desde la orilla de la fuerza, la autoridad y el aumento de barreras, que a pesar de ser necesarias, cifras han demostrado que colados persisten e inclusive han aumentado.


Si, es pertinente que Distrito y sistema continúen identificando el problema de colados como un delito, aplicando sanciones económicas ejemplares y reforzando las barreras de seguridad en las estaciones. No podemos permitir que casos como el asesinato del funcionario de recaudo Bogotá Leonardo Licht en 2017, los más de 2000 funcionarios de transmilenio atacados en 2018 y los cientos de casos de violencia reportados por guardas de seguridad del sistema, se sigan repitiendo.


Sin embargo, también es pertinente trabajar y analizar el problema como un tema socioeconómico, reconociendo que existen distintos tipos de colados, muchos de los cuales son personas que evaden el pago por sencillamente carecer de medios para hacerlo y no por querer cometer actos vandálicos.


Reciente estudio de la Universidad Nacional dio a conocer sorprendente cifra que señala que al día evaden el pago 384.000 personas, es decir, el 15,36% del total de viajes que se realizan a diario (2’500.000). Según el mismo estudio se realizó caracterización de los colados y se pudieron identificar seis tipos de ciudadanos que acceden de manera ilícita al sistema: Quien accede por oportunidad, por inconformidad, por influencia, por necesidad económica, por costumbre y migrantes nacionales y extranjeros.


Esta caracterización en principio, permitiría la implementación de medidas correctivas individualizadas y acordes a la causa y motivo de cada “colada”, sin embargo, desde la administración distrital fenómeno ha sido visto y tratado únicamente desde la orilla delincuencial, por lo que sus medidas, categorizadas en tres pilares (Infraestructura, fiscalización y cultura ciudadana) han estado reducidas al aumento de controles de acceso, vigilancia, multas y educación.


La actual gerente de Transmilenio, Maria Consuelo Araujo, asegura que la empresa invierta cerca de 63.000 millones de pesos al año en la implementación de programas y medidas anticolados. Entre las principales medidas, se resalta la adopción de barreras de control de acceso, puertas anticolados, imposición de comparendos, vigilancia e inclusive la utilización de perros para persuadir a los ciudadanos a no colarse.

Enmarcar medidas desde una visión de autoridad, controles de acceso y castigos, mas no desde una orilla de incentivos y mejora en la calidad del servicio y trato al usuario, ha demostrado que fenómeno de colados persiste y es la principal causante de que la inseguridad se mantenga presente, de que el sistema de frecuencias no haya podido organizarse efectivamente al desconocer presencia real de usuarios en estaciones, a que persistan accidentes y muertes, pero sobre todo a que el sistema entre en déficit financiero y sea incapaz por sí mismo de mejorar y dar su anhelada evolución a un sistema óptimo, moderno y de calidad.


Ante esta difícil situación y considerando cada error y problema como una oportunidad de mejora, se presentan cinco alternativas para usar fenómeno de colados como la oportunidad de mejora de todo el sistema.


Diferenciación tarifaria y modelos de inscripción al sistema


Es justamente el déficit financiero en el que puede entrar el sistema, el que nos obliga a dimensionar la gravedad del problema. Según cifras de colados, presentadas por la Universidad Nacional, serían aproximadamente 1.000 millones de pesos diarios que deja de percibir el sistema, lo que al año se convertirían en casi 360.000.000.000 millones de pesos, lo que alcanzaría, para entender la magnitud del monto, para comprar un bus de TM articulado diario, construir 2 hospitales, 4 colegios o para haber pagado gran parte del proyecto de Cable Aéreo en Ciudad Bolívar.


Estas pérdidas justifican sin ninguna duda las medidas represivas y de castigo que ha venido aplicando el Distrito, pero si se quisiera cambiar el enfoque y se realiza un acercamiento distinto al problema, los evasores y colados también podrían ser vistos como deudas de difícil recaudo y tratados como cobros de cartera, lo que implicaría desarrollar un nuevo modelo tarifario que genere incentivos en el pago del sistema, no a partir de subsidios sino a partir de las bondades del sistema financiero, esto permitiría aumentar cobertura de recaudo e ingresos anticipados y adicionales al cobro del pasaje.


Las estrategias de incentivo de pago, podrían incluir y estructurar una diferenciación en tarifas e inscripciones en el sistema por mes, semestre o año, que le permitiría al sistema, cobrar una tarifa menor soportada en un ingreso anticipado que en el mediano plazo puede cubrir porcentaje reducido e inclusive generar muchos más ingresos por concepto financiero y de inversión.


A grandes rasgos se podría desarrollar el siguiente modelo tarifario, ya desarrollado en otras capitales del mundo como París y Londres:


  • Adultos: Tarifa plena, únicamente con incentivo en precio a quienes se inscriban y paguen mensualidad, semestre o año. La tarifa mensual no podría exceder valor de auxilio de transporte.

  • Estudiantes (Institución pública o privada): Es inadmisible que personas que en su mayoría no reciben auxilio de transporte, ni salario, deban pagar tarifa plena para acceder a sus centros educativos, gastando más dinero en transporte que en sus materiales de estudio. Deben tener reducción en su tarifa, sustentada con el carnet vigente de su institución. Igualmente, estudiantes podrán inscribirse semestralmente o anualmente en sistema con tarifa especial con sus respectivas matrículas vigentes.

  • Niños: Menores de 3 años exentos y menores de 10 años con reducción en tarifa y posibilidad de inscripción mes, semestre o año.

  • Tercera edad: Mayores de 65, reducción en tarifa y posibilidad de inscripción mes, semestre o año.

  • Persona en condición de discapacidad: Reducción en tarifa y posibilidad de inscripción mes, semestre o año.

Hoy el auxilio de transporte cubre apenas 2 pasajes diarios contando solo 20 días laborales, lo cual contrasta con el contexto laboral colombiano y con el uso promedio de transporte público. Por esto, las personas que se inscriban y paguen su periodo: mes, semestre o año, deben tener el incentivo de viajes ilimitados tanto en TM como en el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), validando sus pasajes a la entrada y salida de las estaciones con el uso de una tarjeta personal e intransferible, evitando así entre otras cosas que se revendan pasajes.


Evolución de los sistemas de pago


Es momento que los sistemas de pago evolucionen y puedan ofrecer otras alternativas que permitan descongestión en estaciones y facilidad para los usuarios de TM y SITP.


  • Aumento de lugares de la recarga, debido a la alta frecuencia con la que los sistemas se caen y obligan al usuario que no tiene saldo a caminar km para encontrar dónde recargar.

  • Medios de pago y recarga alternos a taquillas y almacenes de barrio, como internet, efectivo, aplicaciones móviles u otros.


Rutas 24 horas


Quienes trabajan hasta tarde, los que deciden salir de fiesta o los que realizan cualquier otro tipo de actividad y vuelven a sus casas después de medianoche, están condenados a movilizarse en carro particular, taxi o Uber, sin la posibilidad de tener acceso a rutas búho o nocturnas de TM y SITP, que puedan funcionar a modo de ruta fácil. Una ciudad cosmopolita como Bogotá. debe comenzar a dar pasos hacia los servicios 24 horas, empezar con su movilidad sería un gran acierto.


Rediseño de estaciones y paraderos


Las estaciones hoy en día no brindan un espacio amigable con el usuario. Es común verlas llenas de gente sin espacio incluso para salir o entrar de ellas. Deben rediseñarse y acoplarse a la demanda actual de usuarios, con más espacio, más canecas de basura, apertura al comercio formal en grandes estaciones y portales (posibilidad de ingresos adicionales), lugares donde sentarse, baños públicos y mejores accesos para usuarios y sobre todo personas en condición de discapacidad.


Igualmente, la información de rutas y frecuencias en tiempo real debe ser suministrada tanto en paraderos de SITP como en estaciones TM. Actualmente, ni paraderos ni gran mayoría de estaciones, ofrecen tiempos de espera o mapas de las rutas ofrecidas, lo que ocasiona incertidumbre y desconocimiento del sistema para nuevos usuarios.


Reorganización de rutas y frecuencias.


Urge reorganizar las rutas y frecuencias tanto de TM como del SITP, por ejemplo, hoy la carrera 7 cuenta con cinco tipos de buses distintos: Transmilenio ligero, SITP azul, naranja, buses provisionales, alimentadores, todos con rutas similares, que convierten el carril preferencial y los carriles para particulares en un solo trancón y a pesar de su gran número de vehículos, en horas de salida laboral 5:00 pm a 6.30 pm, no dan abasto.


La Calle 100 – Av 68 igualmente se ha convertido en un caos por la sobreoferta de buses SITP, todos con una supuesta ruta distinta y generalmente vacíos en horas del día. Lo mismo sucede en el resto de la ciudad, obedeciendo principalmente al déficit en infraestructura de troncales de Transmilenio.


Estás iniciativas pretenden incentivar el uso de transporte público, reducir las pérdidas económicas del sistema con un aumento de la cobertura de pago y sobre todo mejorar la calidad de transporte de los ciudadanos, con detalles que realmente generen impacto. Son medidas que se llevan a cabo en ciudades con grandes sistema de transporte público y nuestro deber como ciudad en vía de desarrollo es el de observarlas, estudiarlas y adaptarlas a nuestra realidad con éxito.

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