#AMisHijosLosCorrijoYo

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Hay un asunto que como jóvenes y líderes que trabajamos por la libertad, la justicia y, la verdad, no podemos ignorar. Puede que para algunos sea simplemente otro punto más en la agenda de una institución poco estimada, como lo es el congreso de la república. Este en particular levanta muchas pasiones que tengo por objeto canalizar con criterio en este escrito. Es una declaración inoportuna y totalitaria la expuesta en el proyecto de ley 179 de 2019.


¿Qué correctivo una madre puede hacer a un niño que se reuse a utilizar su tapabocas fuera? Foto (Shutterstock)

El Estado se quiere ampliar más, entrometiéndose ahora con la autonomía de los padres a dirigir la crianza de sus hijos mediante correctivos, que, si bien no los mataran con tal corrección, los librará de la muerte.[1] Para desarrollar esto, explicaré tres cuestiones que los padres y, futuros padres hemos de tener a consideración para levantar una voz contraria al incremento estatista controlador.


En principio la crianza de los hijos por parte de los padres de familia, luego la cuestión política tras este aspecto y, finalmente los peligros de eliminar la autoridad que el rol de padres de familia ejerce en sus hijos. Pues si bien nadie en su calidad humana pertenece a un particular, como si de propiedad privada se hablará, es tiempo determinante para un hijo el que tiene en su hogar. Por lo que el amor mediante el liderazgo disciplinado de los padres es relevante en el proceso integral de desarrollo.


La crianza de hijos es uno de los grandes espacios que se tiene para levantar ciudadanos que busquen co - crear con creatividad un mejor futuro para la sociedad. Tener hijos un privilegio que sumado al matrimonio, enarbolan las hermosas etapas formativas en que una familia se fundamenta.


El acto de amar, en tanto disciplina, corresponde una continuidad moral que por generaciones va moldeando rasgos únicos en cada familia, junto a su relación con la nación. La llegada de un hijo requiere de esfuerzo, compromiso y, entrega. Si bien hay situaciones que no les llevan a tener un hogar de pacto, es decir, un hogar que nazca desde el matrimonio, no deja de ser maravilloso el tener hijos.



La deformación del sexo considera que tener hijos es sinónimo de anular intereses, aficiones e incluso el propio ejercicio de una profesión. Es algo que atenta contra el objetivo del sexo, enmarcado en la verdad, para un tiempo de pacto, de matrimonio.

Es en ese sentido que afirmo la importancia de tener hijos, la bendición que pueden traer a un hogar y, la formación relevante que han de adquirir para su servicio integral a la nación.


Negar el tiempo formativo de un niño en su hogar, es someter a una nación al escarnio de ciudadanos inútiles e incapaces de servir con amor en el área vocacional dónde se han de desempeñar. La ausencia de educación familiar en principios incrementa las posibilidades de corrupción en un individuo. Situación que fortalece la actual y futura corrupción de las instituciones en nuestro país. La promulgación de proyectos de ley que atentan contra la familia, como el referido, es evidencia de un choque entre dos instituciones que se debiesen complementar, pero no superponer la una en la otra. La familia y el gobierno civil.

Un rol de autoridad, no autoritarismo, un rol de amor, no de servilismo.


En Colombia se plantea interferir la autoridad de los padres de familia sobre sus hijos, por el interés que presupone en la acción de disciplina una conducta, al parecer, digna de ser juzgada, pues esto atenta con la integridad de los niños. Esta consideración vulnera la autonomía de los padres en el momento de ejercer su rol para con sus hijos. Un rol de autoridad, no autoritarismo, un rol de amor, no de servilismo. Buscar el máximo bienestar del otro, es el mínimo irreducible en que se ha de ahondar la relación de padres e hijos. Pero este no es un asunto del gobierno civil.


Aunque es cierto que se intenta deformar este rol, de padres, mediante este tipo de proyectos de ley, será costoso para la nación asumir una posición contraria a la que los padres pueden tener en sus familias. Justificar el maltrato infantil no es el argumento, pues nuestra jurisprudencia es enfática en contraponer a quien abuse con violencia a un niño.


La aplicabilidad de tal normativa es lo que debe permanecer en la mente de quienes responsables son de juzgar y sancionar. Por lo que, de aprobarse este proyecto, responsabilizar a quien violente a un niño, fácilmente se puede confundir con quien este en proceso de formación y crianza de sus hijos. ¡Incluso los pondría en la misma categoría! Violentar no es sinónimo de dirigir la crianza de los hijos.


Será el gobierno civil quien se encargue de dirigir la crianza, se expande de su influencia en la oficialidad de la educación a los ya reducidos espacios de dirección que los padres tienen sobre sus hijos. Lo anterior permite entender el problema político en el que el país se encuentra. Es tiempo de poner en duda el poder estatal, el cual está en su comodidad de presentarse como educador, protector, médico, psicólogo y, mucho, mucho más.


Los objetivos del Estado de derecho para proteger la vida, la libertad y, la propiedad privada se difuminan cuando el exceso de leyes que agobian a los padres sobre el quehacer de su rol se encapsula en una serie de articulados ajenos a la crianza de los hijos.


El representante Carlos Eduardo Acosta, opositor líder de este proyecto de ley, no se equivoca al decir, parafraseo, que es una mala ley con buenas intenciones. Politizar la institución de la familia es peligroso, por ello decir #AMisHijosLosCorrijoYo debe convertirse aliado del #CoMisHijosNoTeMetas del 2016. Ingenio y pasión en esta lucha. La libertad para educar y corregir a nuestros hijos no se puede truncar por una bonita idea con desastrosos resultados.

[1] Parafraseo final de Proverbios 23:13-14 La disciplina física bien puede salvarlos de la muerte.

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