• Julián Jiménez Suan

¿Debe la Iglesia Cristiana pedir créditos al Estado para su funcionamiento?

Actualizado: may 6




Algunos jóvenes del Partido Colombia Justa Libres nos dimos a la tarea de analizar una solicitud hecha vía Twitter, dirigida al Gobierno Nacional, donde se hacía referencia a los problemas que están atravesando las Iglesias del país a causa de la crisis del COVID-19. La medida fue propuesta por el vocero de bancada de nuestro partido, el Senador John Milton Rodríguez. Fundamental es destacar que LA PROPUESTA misma es la motivación para escribir este artículo y si es acorde a la cosmovisión de nuestro partido, no las duras críticas al Congresista.





Hablando en cristiano, lo que el Senador solicita es algo muy simple: dentro del paquete de medidas económicas, encaminadas a mitigar los efectos del COVID-19, las iglesias y organizaciones sociales puedan ser beneficiarias de créditos con los mismos beneficios que las empresas afectadas por la cuarentena. Por ende, y según el Registro Público de Entidades Religiosas No católicas, a hoy las potenciales beneficiarias serían 8131 instituciones que cuentan con Personería Jurídica, requisito de Ley para su reconocimiento.

Teniendo en cuenta todo lo anterior es importante recordar algo para todos los lectores, la Biblia tiene unos mandatos en todas las áreas de la vida, y ese es el Libro GUÍA que toda persona que reconozca a Cristo como su Señor debería tener en cuenta en la alegría y en la tristeza.


Se puede señalar el porqué la Iglesia no debe recurrir al Estado teniendo en cuenta varios frentes. Pero vamos a abordarlo desde la Cosmovisión del Partido, la Bíblica, puesto que las propuestas que salgan de sus dignatarios en las diferentes corporaciones deben estar ajustadas a esta.


En primer lugar, la crisis nos hizo regresar a la Iglesia Primitiva, donde se reunían en sus casas, en familia, y desde el núcleo de la sociedad se adoraba y oraba a Cristo. En Hechos, 2:46, vemos a la iglesia de los primeros tiempos como se reunían en casas en familia ¿Cuántos años después volvimos a reunirnos en casa, en familia, para compartir el pan de la palabra de Dios? Además, hará recordar y caer en cuenta que la Iglesia somos todos y cada uno de los que creemos en Jesucristo, pero claro está que la propuesta va encaminada a la salvaguarda de las Instituciones donde se predica su evangelio.


El problema es que, si las entidades religiosas solicitan al Estado ayudas, un préstamo lo es, y el 95% de las iglesias del país viven al día- como lo sostuvo en la entrevista de la W el Senador en dos ocasiones, minuto 3:46 y 8:03, respectivamente- no se están cumpliendo preceptos bíblicos. Por ejemplo, en Las Escrituras mucho se nos reitera en la necesidad del ahorro, y de esto no deberían estar exentas las organizaciones de fe. Un Salmo de David, específicamente, el 37 habla de la comparación entre el malo y el justo, pero precisamente en el versículo 21 Dios dice que “el impío toma prestado, y no paga; mas el justo tiene misericordia y da”. ¿No es acaso la iglesia la Justificada por la Sangre de Jesús? El hecho de no tener recursos para pasar una crisis a corto plazo y seguir sustentando las nóminas de trabajadores, pagar servicios, parafiscales, entre otras obligaciones, deja entrever una gran falla que invitamos sea corregida: es necesario fomentar el ahorro.


Por supuesto, que no estamos exentos de necesitar ayuda y mucho menos una organización como lo es la iglesia, pero entonces ¿a quién debe recurrir? Primero, entendemos que nuestra confianza está en Dios. Pero también sabemos que la fe sin obras es muerta. La iglesia, en el concepto bíblico, somos cada uno de los cristianos en la fe y somos nosotros los que debemos ayudar. “Es más bienaventurado dar que recibir” dice el texto. Es así como, los hermanos en la fe deberíamos aportar para ayudar en la iglesia, conforme a nuestras capacidades y de manera voluntaria.


Entonces, ¿tocó llamar al Estado? La respuesta es simple, el mutualismo es fundamental para solventar la crisis, y ahí es donde debe seguir brillando el papel de las iglesias- instituciones- en la sociedad. Se nos dice que hay un 95 % que vive del día a día, cuyos pastores ganan 1 SMMLV, pero queda un 5 % que no está bajo esa condición. Mutualismo intereclasial es necesario- sin mirar denominación- en estos tiempos. La grandes Iglesias, las grandes denominaciones deberán re direccionar la obra y sumar esfuerzos para rescatar a esas 100.000 personas que trabajan en las 8131 instituciones, para cumplir con el canon de arrendamiento de la iglesia pequeña, para cumplir con el pago de servicios públicos y demás obligaciones que tengan. Según la DIAN, en 2017 las Iglesias percibieron ingresos brutos cercanos a los 5.4 billones de pesos, sobre los cuales no se paga renta en virtud de lo establecido en el art 23 del Estatuto Tributario, modificado por el art. 145 de la Ley 1819 de 2016. Sin embargo, las iglesias pagan otros impuestos, y el espíritu de revelar la cifra no es otro a mostrar que si PODRÍA haber recursos para que las grandes iglesias soporten a las pequeñas.


El problema de pedirle facilidad de créditos al Estado radica en varias razones de peso para no hacerlo. Primero, La Biblia, en más de una ocasión, nos brinda el escenario de que se es “esclavo,” del acreedor hasta saldar la deuda, y sé que interpretan muy bien lo relacionado acá más allá de una vaga literalidad. Segundo, es necesario recordar, que la Iglesia se separó del Estado cuando este quiso controlar sus asuntos internos y claramente, Jesús estableció la separación de las jurisdicciones ¿Qué estamos rindiendo al César?.


Nos preguntamos lo que conllevaría llevar una deuda con el Estado ¿si el 95 % viven del día a día cómo harán para cumplir con la obligación adquirida? Esto podría significar una mayor tribulación en el futuro, pues el Estado, como todo acreedor, no dudará en acudir al aparato judicial con la finalidad de conseguir que el deudor responda por el incumplimiento de la obligación. Bajo ese supuesto se desencadenaría un choque entre Iglesia y Estado, siendo mal interpretado como una persecución, por lo que se insta que se replantee lo propuesto en el tuit. El Estado no tiene otra función, frente a la Iglesia, más a allá de garantizar derecho a la Libertad de Culto y lo que ello implica.


¡La libertad no tiene precio! Queremos seguir viendo a una iglesia libre que llama a lo bueno, bueno y a lo malo, malo. Queremos seguir viendo una iglesia de la que hemos aprendido que nuestro proveedor es Jehová Jireh. Queremos ver a la iglesia que nos ha enseñado que es mejor dar que recibir, pero sobretodo queremos ver a la iglesia que nos ha dicho que nuestra confianza debe estar puesta en Dios y no en el hombre, en el Estado o en el dinero.


Este artículo hace parte del programa de Difusión y Libertad de expresión de las juventudes de Colombia Justa Libres, RUGE, y por lo tanto, son opiniones personales que no comprometen la posición oficial del partido y ni de sus juventudes.

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