El feminismo nos mintió

Actualizado: jul 29

Por Paula Guevara (@Paulaaguevaram)


El feminismo se ha venido desarrollando como un movimiento de liberación de la mujer, donde su principal objetivo es buscar la igualdad entre hombres y mujeres así poder frenar, supuestamente, la discriminación hacia la mujer.




La principal bandera del feminismo ha sido la igualdad, que el sexo femenino no es inferior y por el contrario como se entiende actualmente las mujeres son muy superiores, se ha llegado a tal punto que las escuchamos diciendo frases como ¨que se calle el macho¨ o ¨muerte al macho¨ en su afán desenfrenado por hacerse visibles.


Y lo que realmente han logrado es desconocer por completo los derechos de los hombres, y adicional a esto caer en una serie de imprecisiones por su premura de ¨visibilizar los derechos de la mujer¨.


Así que procederé a explicar alguna de estas imprecisiones que se han entendido como victorias feministas:


  1. Ley de cuotas o ley 581 del 2000, la cual consiste en que el 30% de los altos cargos públicos deben ser ejercidos por mujeres, y el colectivo feminista a aludido que por medio de esta ley se esta superando la discriminación de género. Pero realmente la Ley de cuotas es una discriminación en contra de la mujer, esto se entiende de esa manera ya que al imponer unos puestos específicos para ellas se esta abriendo aun más la brecha de la desigualdad, se entiende que una mujer es incapaz de llegar a ocupar un cargo público por sus propios medios y requiere que el Estado intervenga a su favor para ayudarla. Adicional a esto hemos escuchado un discurso algo particular que habla acerca de que las mujeres no podemos confiar en el Estado por el hecho de que este es el responsable de las muertes, violaciones y maltratos que sufren algunas, pero, no obstante, al mismo tiempo crean una ley para delegarle al Estado la obligación de incorporar el 30% de mujeres al sector público de manera impositiva, sin importar que el Estado sea el responsable de ¨todas las tragedias que les ocurren a las mujeres¨. Esta Ley de cuotas no podría ser otra cosa que un fomento a la desigualdad y decirle a los demás que nosotras las mujeres somos incapaces de llegar a los mismos cargos que ellos porque no somos iguales.

  2. Concepto de feminicidio el cual esta consagrado en la Ley 1761 del 2015. Se tipificó en el artículo 104 del Código Penal Colombiano en la siguiente forma ¨Quien causaré la muerte a una mujer, por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género … incurrirá en prisión de doscientos cincuenta (250) meses a quinientos (500) meses¨. Se separó este nuevo delito del tipo penal establecido previamente que era el homicidio, el cual se encuentra en el artículo 103 del Código Penal en la siguiente forma: ¨El que mataré a otro, incurrirá en prisión de doscientos ocho (208) a cuatrocientos cincuenta (450) meses¨ Como se evidencia en la redacción del supuesto fáctico del homicidio se incluía a quien le causare la muerte a cualquier persona, no se refería a un sexo en específico, es decir, nos incluía a todos. Con la creación de este ¨nuevo¨ tipo penal solo se logró hacer ver que las mujeres somos inferiores a los hombres, porque matar a una mujer debe ser considerado en un tipo penal aparte, y adicional es más reprochable porque tiene una sanción superior. Haciendo un análisis de su redacción tiene una dificultad probatoria y práctica protuberante, toda vez que es muy difícil tanto para el juez como para el abogado aludir a este tipo penal y sobre todo poder probar la intención de otro de matar a una mujer por el hecho de serlo. Y con respecto al postulado que pregona el feminismo de igualdad entre hombres y mujeres se ve una vez más desdibujado por pedirle al Estado que sancione con más severidad un hecho de violencia contra una mujer que contra un hombre, teniendo en cuenta que la violencia contra la mujer no existe, la violencia es violencia sea contra un hombre o una mujer, y por tal razón debería ser igualmente sancionada y reprochable por la sociedad. El feminismo nos ha dicho que las mujeres no son el sexo débil y que no hay ninguna diferencia con los hombres, sin embargo, tenemos leyes que dicen que matar a una mujer es diferente a matar a un hombre es decir las mujeres son más vulnerables y ¨hay 2 tipos de violencia contra el hombre y contra la mujer, y en ese entendido la violencia contra la mujer es más reprochable, lo cual sería una total contrariedad al derecho a la igualdad que busca proteger este movimiento¨ Muchas personas dirán que estas normas son necesarias ya que ¨la violencia contra la mujer es mayor¨ y lo que debe sancionarse es la violencia sea contra quien sea, ya que la dignidad humana de todas las personas debe ser protegida. Debemos dejar de mostrarnos vulnerables con una "bandera de igualdad" que busca más que eso.

  3. El lenguaje inclusivo, el cual se entiende como un lenguaje por medio del cual se evitan los sesgos hacia un sexo, en nuestro caso el femenino. Verbigracia: ¨todos y todas¨. Esta nueva forma de hablar empezó a ser adoptada porque algunas mujeres se sentían ¨discriminadas¨ por el uso correcto del lenguaje. Y ellas afirman que con el lenguaje inclusivo les están dando igualdad frente a los hombres, sin embargo, lo que ocurrió fue todo lo contrario, el hecho de pedir que se expresen de manera distinta frente a ellas que frente a ellos es sinónimo de desigualdad.Las mujeres son tan desiguales según lo que nos ha vendido el feminismo que se siente excluidas frente a palabras como ¨todos¨.

En conclusión, el feminismo nos miente, nos esta vendiendo desde hace muchos años una premisa de igualdad entre los sexos mostrando que todas las peticiones y propuestas que ellas hacen buscan dejar de ser discriminadas y ser iguales frente a los hombres, pero como se expuso a lo largo de este escrito estas victorias del feminismo puntualmente en Colombia no han sido más que un incremento en la discriminación de la mujer y una violación al derecho de igualdad que ha sido la batuta del feminismo a través de los años.


Sin embargo, un tema que debe preocuparnos aún más es ver a los creyentes defendiendo este tipo de posturas, cuando en lugar de darle a la mujer el valor que la misma Biblia nos enseña, empezamos a copiar discursos feminista haciendo distinción de ¨violencias¨, usando palabras como ¨violencia contra la mujer¨ haciéndola ver inferior, igual que en el feminismo; desconociendo el valor y la importancia que tienen las mujeres en la Biblia y cayendo en discursos populistas que desconocen la dignidad humana la cual es inherente a todas las personas desde su concepción hasta sus fin natural y creando protecciones hacia el ¨sexo débil¨ de manera selectiva.


Este artículo hace parte del programa de Difusión y Libertad de expresión de las juventudes de Colombia Justa Libres, RUGE, y por lo tanto, son opiniones personales que no comprometen la posición oficial del partido, ni de sus juventudes.

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