• Carlos Andres Parra

El futuro de la Economía GLOBAL

Twitter: @carlospa85


En una pasada columna publicada en RUGE, comenté que el Corona Virus no era en sí mismo un choque económico, sino que había llegado al mundo en el pináculo de acumulación de todos los tipos de deuda, y cuando las herramientas de política fiscal y monetaria estaban al límite. En esa nota, hice un pequeño resumen de los antecedentes. Hoy me gustaría exponer mis ideas sobre el futuro.





Comencemos por el presente: ¿Qué ha pasado en estas semanas? El hecho más relevante aparte de la parada de la producción y de mucho del consumo (restaurantes, gasolina, etc) es la acelerada pérdida de empleos en el mundo entero. En Estados Unidos el desempleo acaba de alcanzar el 20% (el mayor en su historia desde que se recolectan datos). Y a pesar de los paquetes de ayuda aprobados por su Congreso (del tamaño de trillones), 100 mil pequeños negocios cerraron definitivamente, e incluso algunas grandes empresas ya están acudiendo a los procesos de quiebra, como Hertz, que se dedicaba a rentar automóviles, y JC Penny una de las tiendas por departamentos más grandes y tradicionales de EEUU.


Igualmente, General Electric anunció el despido de la mayoría de su planta de personal de su sección de aviación, Air Canada acaba de despedir a 20mil empleados, y el CEO de Boeing comentó hace pocos días en una entrevista televisada que es muy probable que una de las grandes aerolíneas va a quebrar este año. Por otro lado, el banco japonés Soft Bank rompió el contrato mediante el cual iba a comprar acciones de una de sus más grandes inversiones: We Work, dejando a la empresa al filo de la insolvencia (ya traía problemas desde antes), y poniéndose a sí mismo en riesgo, gracias a los enormes prestamos que le tiene hechos. Entretanto, debido a los bajos precios del petróleo WTI (referencia para EEUU) que llegaron a alcanzar números negativos, la mayoría de refinerías del sur de Estados Unidos y Canadá están paradas o en cierre, dejando a miles sin empleo, y regiones enteras afectadas (Texas, Alberta). Mientras que la deuda de consumo mundial alcanzó los 15 trillones de dólares.


A pesar del tremendo bajón en el índice de producción manufacturera de 52 a 37 puntos, los precios en bolsa de las grandes compañías se han mantenido más o menos estables (cayeron y luego se recuperaron). Esto debido a la rápida reacción de la Reserva Federal (FED), que no solo ha aumentado la liquidez para los mercados financieros (redujo su tasa a cero), sino que ha extendido programas para otros bancos centrales. Sin embargo, en su respuesta poco ortodoxa y nerviosa, la FED se ha excedido, al aumentar su Hoja de Balance hasta los 7 trillones de dólares (mayor del G4), comprando no solo tesoros, sino instrumentos privados (bonos, ETF), y hasta acciones. Esto les está dando a muchos un falso sentido de seguridad y sosiego, pero un sentido de desesperación a los que lo consideramos como una represa a punto de romperse.

Por ejemplo, el billonario y gurú de las inversiones en Bolsa Warren Buffet, de quien se dice posee las mayores acumulaciones de liquidez, NO está aprovechando para comprar “empresas baratas” (como en la recesión de 2009) sino que al contrario, liquidó todas sus posiciones en las empresas de aviación (Delta, AA, United, Southwest), y acaba de vender la mayoría de sus acciones en Goldman Sachs (uno de los bancos más grandes del mundo). Algo está viendo Buffet sobre el futuro. En la misma línea, Ray Dalio, otro reconocido inversionista dijo que para él, el dinero es basura (cash is trash), refiriéndose a la inflación que ve venir muy pronto.


Si en lo privado llueve, en lo público no escampa. Los gobiernos ya llegaron a su límite fiscal y están renegociando con sus parlamentos ampliaciones del déficit. El dinero para los programas de rescate se está quedando corto, el recaudo (impuestos) está disminuyendo, las remesas van a casi desaparecer y ya no hay más de dónde echar mano. La mayoría de los países emergentes sufrieron fuertes devaluaciones de sus monedas (Brasil, Colombia, sur África, México, Rusia). Argentina no logró un acuerdo con sus acreedores y entró en default, igual que el Líbano y las Granadas. Turquía no consigue acceso a dólares y está jugando con el precipicio. El Fondo Monetario Internacional ha desembolsado ayudas a más de 90 países. Todo esto sin incluir la resurrección de una guerra comercial entre China y EEUU.


Ahora mismo Europa está envuelta en una discusión muy fuerte sobre el procedimiento correcto para enfrentar la crisis: los países del sur (Italia, España, Francia, Portugal, Grecia, etc.) reclaman solidaridad de la unión, y la emisión de nueva deuda comunitaria (Corona-Bonds), mientras Alemania y Holanda endurecen sus posiciones para que cada país emita su propia deuda (lo que aumentaría la diferencia entre países ricos y pobres). Por el lado monetario, la Corte Constitucional Alemana dictó sentencia en contra de su banco central para acabar con el programa de relajamiento cuantitativo, a lo que el banco central europeo (BCE) hizo oídos sordos. Esta sentencia provocó la reacción de la Comisión Europea, quien le recordó a la Corte Alemana que le ley europea prima sobre las leyes nacionales, y de paso la amenazó con repercusiones legales. Las tensiones están llegando a un punto donde los dirigentes políticos de los países europeos se están preguntando seriamente si existe algún incentivo para mantener la Unión Monetaria (el €uro), y la Unión Europea misma.


A medida que nos acercamos al fin del confinamiento, y que las economías empiecen a retomar su funcionamiento “normal”, vamos a poder evaluar realmente el tamaño de los daños. Los agentes públicos y privados van a tener que tomar decisiones sobre reinversión (¿más crédito?), o sobre reducción y despidos, o directamente bancarrota y no pago de deudas.


Muchos analistas están convencidos que NO vamos a rebotar en V, sino que la reconfiguración del tejido productivo va a ser larga y dolorosa. La globalización va a retroceder, la demanda va a quedar reprimida, se va a interrumpir la cadena de pagos, muchas empresas van a reducirse o a desaparecer junto con todos sus proveedores, el desempleo va a quedar alto, la clase media se va a encoger y muchos caerán en la pobreza, los programas sociales se quedarán sin financiación, tendremos escasez y hambrunas globales, perderemos años de avances sociales. los precios de los productos esenciales van a subir, y los precios de los no esenciales van a bajar (deflación).


Para ponerlo explícitamente: NO es que después del confinamiento vamos a empezar a recuperarnos, y todo será para arriba. Estamos en una falsa meseta sostenida a punta de liquidez artificial; y cuando salgamos del confinamiento vamos a caer, primero despacio y luego rápido hasta el verdadero fondo. Cuando el dominó de bancarrotas se desplome, ni toda la inyección de liquidez de los bancos centrales va a poder detener la caída de las valoraciones a mínimos históricos. Todos los esfuerzos y la cantidad de dinero invertida en mantener estas empresas a flote van a desaparecer en un instante. Muy probablemente veremos inflación en Estados Unidos[1].


Si este pronóstico de inflación se llega a materializar, sería el mayor peligro para la estabilidad de la economía mundial. ¿Cómo reaccionarán los agentes económicos globales cuando vean que sus reservas en dólares pierden valor rápidamente?? ¿Saldrán a comprar ORO como desesperados? Pero, ¿quién les va recibir devaluados dólares a cambio de Oro, o de petróleo? ¿Intentaran comprar acciones o empresas? Aun si compraran bienes inmuebles, ¿en que países aceptarían esos dólares?? ¿Qué hará por ejemplo Japón, Brasil, China, Suiza, Singapur, con todas sus reservas en bonos del gobierno estadounidense (tesoros)?


Si el dólar estadounidense llega a presentar una moderada devaluación contra las demás monedas, va a incitar una corrida del dólar, lo que causaría un derrumbe absoluto de su valor. Aparte de que cambiaría la moneda de reserva mundial, abriendo las puertas a un rediseño del sistema monetario internacional (esto da para otra discusión), dejaría a los EEUU totalmente desnudo y vulnerable ante el mundo.



En twitter (@carlospa85) encontré un excelente hilo, sobre un estudio publicado por la revista de economía institucional de la Universidad Cambridge, donde expertos del centro para el desarrollo de políticas globales de la universidad de Boston, y el instituto para estudios avanzados de sostenibilidad (IASS[2]) proponen 4 escenarios para el sistema monetario internacional, posterior a la crisis inminente: 1. El dólar continúa su hegemonía; 2. Se crean bloques monetarios en competencia; 3. Una especie de federación monetaria (tipo bancor); y 4. Anarquía monetaria global. Considero que el escenario más probable es que lleguemos a una federación monetaria, pero este proceso se dará de manera abrupta: con caídas, disputas y un periodo inicial de altísima incertidumbre y volatilidad, donde cada país trate de salvarse a sí mismo[3]. Ya que estaremos en territorio completamente desconocido, de este proceso van a salir boyantes los que entiendan mejor la naturaleza de la moneda, e implementen las mejores políticas con valentía.


[1] Se calcula que la inflación llegue en unos 6 a 9 meses. [2] Es un instituto libre de investigación avanzada, financiado por el estado alemán (85%) y el departamento de Brandenburg (15%). [3] Tal vez con intervención militar?

Este artículo hace parte del programa de Difusión y Libertad de expresión de las juventudes de Colombia Justa Libres, RUGE, y por lo tanto, son opiniones personales que no comprometen la posición oficial del partido y ni de sus juventudes.

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