La Banca, un sector que perdió su propósito.

Por Carlos Andrés Pérez - Ruge Cartagena



Es precisos reconocer que el sector financiero se ha extraviado de su noble propósito, trabajando con vehemencia para servirse a sí mismo, olvidándose de apoyar a las personas y a el sistema económico en general. Es fundamental aclarar que la Banca es necesaria y vital para el funcionamiento de una sociedad, no se debe estar en contra de que exista, pero si se debe ser vehemente en reprochar sus malas prácticas para corregirlas. Ahora bien, podemos iniciar con algo muy simple y es entender que los bancos están para servirnos a nosotros los ciudadanos y no ellos servirse de nosotros, basta ya de pensar lo contrario y actuar con miedo frente a ellos.


En medio de ésta crisis mundial ocasionada por el Covid-19, muchos sectores se han visto golpeados y hasta derrotados, pero existen otros que están muy lejos de experimentar lo mismo, por lo contrario muestran crecimientos sorprendentes, como es el caso del sector financiero en nuestro país.


La sociedad espera mucho de la banca en medio de esta pandemia, piden a gritos desesperadamente que sus grandes aumentos de liquidez los hagan llegar tanto a las pequeñas, medianas y grandes empresas, y por supuesto con más urgencia en créditos y ayudas a las familias con más necesidades de este país; cosa que hasta el momento no se ha visto de forma significativa.


Es claro que no se van a rescatar bancos, más aún son estos parte de la solución. Necesitamos con urgencia una banca más justa y humana. Por muchos años los colombianos han solicitado cambios reales para el sector, pues no es justo que se siga premiando a un sistema ya millonario pero que no ha contribuido de igual forma en la sociedad colombiana.


Es preciso mencionar algunas decisiones económicas que se han tomado para entender por qué en estos tiempos de crisis la banca colombiana ha aumentado su liquidez. Una de ellas se debe a la decisión por parte del Gobierno Nacional de reducir los encajes bancarios, que es el dinero de los ahorradores que los bancos privados deben depositar en el Banco de la República para que ésta entidad, los proteja de cualquier eventualidad en el mercado financiero. El ahorro que ganan los bancos privados y que llega a su caja suman 9.4 billones de pesos. Ahora bien, con más dinero es justo pensar que se repartirá entre los empresarios o familias, pero no!. Tomaron la decisión de invertir ese “ahorro” en Títulos de Solidaridad (TDS) y con ésta jugada los bancos obtendrán rentabilidades por más de 500 mil millones de pesos anualmente. Ahora bien, ¿cómo ayudarán a la sociedad colombiana?


De igual forma, es aún más preocupante observar cómo los bancos están entregando el dinero a quienes no lo necesitan, basta recordar lo sucedido con los créditos Colombia Agro-Produce, que autorizo el Ministerio de Agricultura, donde los dineros fueron entregados a grandes empresarios del agro, pero nunca llegaron a manos de los campesinos más necesitados del país. Por otro lado, el Contralor General Carlos Felipe Córdoba encontró que cerca del 90% de los recursos económicos estaban concentrados en manos de prestantes empresarios del país. No hay nada más injusto y desagradable que olvidar la ayuda de una mano amiga, y me refiero a lo sucedido en años anteriores cuando los Colombianos aportaron de sus propios bolsillos un 4x1000 para salvar al sector financiero colombiano.


Es aún más desconcertante ver que la banca colombiana le importa muy poco lo que les exige la Ley, pues muchos bancos no han implementado a cabalidad la Ley de gratuidad en servicios bancarios sancionada por el Presidente de la Republica a finales del 2019. Con esta Ley los usuarios bancarizados pueden acceder a un paquete gratuito de tres servicios en sus productos financieros, igualmente no pueden estos cobrar por las transacciones fallidas. Estas son algunas medidas que van encaminadas a mejorar la calidad financiera de los hogares y empresas colombianas y es por ello que debemos exigir su pronta aplicación en un 100%.


Es claro que el actuar del sector financiero colombiano en medio de ésta gran crisis no ha estado a la altura, más aun ha perdido el rumbo de su propósito inicial, estando muy lejos de cumplirlo. Algunos bancos están sacando provecho para sí mismos, valiéndose de las medidas tomadas por el Gobierno, pues están entregando el dinero a quienes realmente no están pasando por grandes necesidades.


Isaías 10:1-3 “¿Ay de los que decretan estatutos inicuos, y de los que constantemente escriben decisiones injustas, para privar de justicia a los necesitados, para robar de {sus} derechos a los pobres de mi pueblo…”


Es evidente que gran parte de las pymes se atropellan contra una muralla a la hora de pedir algún préstamo, esto según denuncia hecha por el presidente de ACOPI debido a la inflexibilidad que tienen los protocolos de los bancos. Es justo y necesario que en medio de esta crisis los préstamos se ajusten de acuerdo a las circunstancias sociales para que más pymes puedan acceder sin ningún reparo.


Todo ello demuestra una Banca colombiana deshumanizada. Es de aplaudir que el gobierno esté tomando medidas para que los bancos tengan más dinero disponible con el fin de atender las necesidades de una sociedad, pero muy preocupante que no se refleje este flujo de dinero en apoyo económico real a los más necesitados. Los bancos han perdido una gran oportunidad de enviar un mensaje claro y contundente a la sociedad en medio de esta crisis y lograr con ellos iniciar una nueva etapa de reinvención que logre enderezar su camino.


Es necesario humanizar los bancos, trabajando entre todos para desarrollar e implementar mejores prácticas, prácticas que sean más amigables al contexto nacional, con la ciudadanía y por supuesto con los intereses de los accionistas bancarios. Ahora bien, para que exista un cambio real es imprescindible que el gobierno establezca mecanismos, controles y leyes claras y contundentes para el sector financiero, dejando a un lado la flexibilidad y más grave aún, dejando que sean ellos los que se controlen y hagan la ley que los rige.


Este artículo hace parte del programa de Difusión y Libertad de expresión de las juventudes de Colombia Justa Libres, RUGE, y por lo tanto, son opiniones personales que no comprometen la posición oficial del partido y ni de sus juventudes.

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