La Corrupción en la contratación: el fallo de la nueva gestión pública

Actualizado: jun 30

Por Juan Manuel Montes



Tras las decisiones tomadas por hacer frente a la contingencia generada a causa del COVID-19 a lo largo y ancho de los diferentes municipios y departamentos del país, quedó en evidencia una vez más la espeluznante situación en Colombia la cual no distingue de partidos ni posiciones políticas, ésta es la alteración en los costos de los contratos y sus posteriores dudosas adjudicaciones que dejaron al descubierto la desenfrenada corrupción de varios administradores municipales y departamentales, hecho el cual no solo enriquece a unos pocos a costillas de la ciudadanía sino que también aumenta profundamente la brecha existente entre la pobreza y la desigualdad que perjudica a millones de colombianos. Según una investigación realizada por la revista semana a corte de 23 de mayo del 2020, durante los últimos dos meses los sobrecostos en los contratos llegaron alrededor de medio billón de pesos y ya van más de 500 procesos disciplinarios que vinculan a 26 gobernadores y 272 alcaldes, de los cuales 10 tienen orden de captura.

Éste es un fenómeno que viene atacando a Colombia desde hace muchos años, no obstante, su importancia en los medios de información tomó mayor relevancia cuando empezaron a dejar de publicarse atentados terroristas perpetuados por los grupos al margen de la ley que fueron la mayor fuente de información hasta mediados de la segunda década del siglo XXI. Si bien es claro que la nueva gestión pública se orienta hacia la ciudadanía como fuente principal de las acciones de gobierno (ya que el antiguo modelo de gestión pública se encaminaba a las instituciones), es la población la que carece de conocimiento sobre el actuar de las administraciones locales y regionales y, por lo tanto, no se ejerce una eficiente rendición de cuentas que mitigue los casos de corrupción que se presentan dentro del territorio colombiano. De lo anterior, surge la pregunta ¿Qué es rendir cuentas? por ello, es preciso resaltar que todos los ciudadanos tienen derecho a pedir información y explicaciones a los gobernantes porque “la soberanía reside en ellos como constituyentes primarios del poder público. Y para el ejercicio de este derecho, es obligación de las entidades públicas rendir cuentas.” (Función Pública)


Para llevar a cabo un eficiente sistema de rendición de cuentas es fundamental entender las falencias con las que cuenta éste modelo dentro de la nueva gestión pública. Se debe entender que, pese a cierta pérdida de autonomía en las decisiones tomadas por las entidades territoriales en su carácter financiero, político u organizacional, por otra parte, se está permitiendo que el ciudadano como principal fuente o materia prima de la administración pública pueda estar informado sobre la gestión que realiza la entidad, municipio o departamento que es encargado de velar por sus derechos, proteger sus iniciativas y respetar su integridad y la de sus familias. La rendición de cuentas permite que organizaciones centralizadas puedan trabajar conjunta e íntegramente en la dirección de satisfacer las necesidades sociales, siendo así, esto debe ser visto como una oportunidad para la sociedad que tiene constantes quejas sobre el manejo de las decisiones estatales, recursos públicos y otros temas de interés que son el alimento de las peticiones colectivas.


Debe existir un cambio en la visión de la administración, “lo cual implica la redefinición de los roles de los actores de la administración pública en términos de su capacidad y grado de movilidad, flexibilidad y de aporte organizacional más que de su relación organizacional de estabilidad y membrecía” (Chica Velez, 2011). Para llevar a cabo lo expuesto, se hace necesario un cambio cultural en donde se privilegie la eficiencia y la eficacia en términos de una real rendición de cuentas, aplicando para ello un enfoque de resultados en donde se haga un especial énfasis tanto en los contratos firmados por los dirigentes públicos, como en los impactos que se logran a través de ellos con el fin de proveer satisfacción y bienestar a la ciudadanía. Según lo expresado anteriormente, surge otra inquietud ¿Cómo hace la ciudadanía para solicitar la rendición de cuentas? Le rendición de cuentas puede ser solicitada mediante peticiones, quejas o reclamos a las entidades públicas que a la luz de la ley 489 de 1998 tienen la obligación de clasificar y analizar las observaciones que presente la ciudadanía. Así mismo, éste mecanismo exige organizar varias acciones de encuentro y comunicación presenciales o virtuales (como lo es hoy día), que garanticen la información, la interlocución y la deliberación con los ciudadanos con base en los contenidos y temas de la rendición de cuentas sobre un tema específico que afecte a la comunidad, éstas acciones pueden ser:

  • Reuniones zonales.

  • Foros de discusión por proyectos, temas o servicios.

  • Mesas de trabajo temáticas.

  • Programas radiales o de televisión comunitarios o nacionales.

  • Noticias en la prensa local o nacional.

  • Interacción en línea a través de los mecanismos digitales de los entes territoriales.

  • Participación en las audiencias públicas para cerrar el proceso con los resultados de una vigencia anual.

En conclusión, la invitación general es que la ciudadanía se empodere de las decisiones gubernamentales a través de una consciente rendición de cuentas que ponga al descubierto los malos manejos de los recursos públicos, puesto que éstos deben ser cuidados con idoneidad y, sobre todo, que verdaderamente exista una contribución a la población que lo necesita. No en vano en Colombia no es raro ver denuncias sobre como los administradores de turno y su comitiva incrementan sus patrimonios mediante la adquisición de bienes muebles e inmuebles de manera pronta y ágil, mientras que las peticiones de los habitantes con necesidades realmente urgentes se ignoran sin doliente. Finalmente, para contribuir en la edificación de la nación es importante tener sentido de pertenencia por lo público, lo cual nos pertenece a todos y aún más, hacer florecer el sentido filantrópico de los ciudadanos, todo en procura de hacer el bien de forma desinteresada puesto que de un eficiente manejo de los recursos públicos se pueden logran grandes resultados para un país que tanto lo necesita.


Este artículo hace parte del programa de Difusión y Libertad de expresión de las juventudes de Colombia Justa Libres, RUGE, y por lo tanto, son opiniones personales que no comprometen la posición oficial del partido y ni de sus juventudes.

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