La Corrupción: ¿Una Pandemia sin cura?

Actualizado: jul 20

Por Yeisson Villa Morales - Ruge Bogotá




Dicen las sagradas escrituras “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Prov. 22-6 Versión RV. 1960). Considero que es una de las elementales herramientas, pero de gran valor, que tienen los padres para la educación de los hijos.


Hoy, nos les quiero hablar de las los grandes escándalos de corrupción en Colombia, ni cómo los sonados casos nos han rasgados las vestiduras y nada pasa. Hoy les quiero hablar del génesis de esta pandemia, que al igual que la que vivimos por el Covid-19, ha costado a la sociedad miles de años erradicar, sin lograr hallar la vacuna o antídoto que permita su exterminio.


Yéndonos a los inicios del hombre, cuando éste estaba en el Huerto del Edén, tal como lo narra el libro del Génesis, la serpiente valiéndose del poco poder que tenía, tuvo la osadía buscar provecho para sí, con pleno conocimiento de que su daño traería detrimento para el colectivo; es decir muerte y destrucción para la raza humana, al momento de ofrecer una jugosa y llamativa fruta a cambio de desobedecer un mandato. Basados en este relato se puede hablar del nacimiento de una enfermedad que acompaña al hombre desde sus inicios, la corrupción.


La Organización Transparencia por Colombia define la corrupción así: abuso de posiciones de poder o de confianza, para el beneficio particular en detrimento del interés colectivo, realizado a través de ofrecer o solicitar, entregar o recibir bienes o dinero en especie, en servicios o beneficios, a cambio de acciones, decisiones u omisiones. Paradójicamente es básicamente lo que hizo la serpiente al engañar a Eva.


También me hice la pregunta de ¿Cómo nació la Corrupción en Colombia? Y la respuesta la descubrí al mirar la historia en épocas de la conquista y de la colonia. ¿Los Españoles nos trajeron la corrupción o los raizales de la tierra americana ya eran corruptos? Aquí simplemente de nuevo hay una réplica de lo sucedido en el Huerto de Edén, pues tal como cuenta la historia, los españoles valiéndose de su posición de poder lograron engañar a algunos indígenas para que les entregaran las riquezas en beneficio de la corona, a cambio de viejas invenciones Europeas, pero novedosas para los habitantes del nuevo continente.


Dada la forma como se cuenta la historia, se podría pensar que la corrupción llegó a nuestra tierra, navegando en un barco con bandera española que atracó en nuestras costas el 12 de octubre de 1492; sin embargo como la historia no da cuenta de las costumbres indígenas antes de la conquista, pues es claro que como pueblos seguramente también tenían modos de actuar corruptos en el sentido de obtener provecho para las tribus fuertes en comparación con aquellas débiles.


Luego de ahondar en el génesis de esta pandemia sin cura, al parecer parte del ADN del ser humano nos toca reflexionar un poco como sociedad.


Volviendo al texto bíblico de la introducción, quiero hacer un llamado de atención los padres de familia y a los que no lo somos, pero que aspiramos serlo y es que debemos examinar nuestro papel en la sociedad. ¿Qué valores les estoy inculcando a mis hijos? o ¿Cuales valores inculcaré a mis hijos cuando sea padre o madre de familia? Un valor se construye bajo la costumbre. Claramente la costumbre de nuestra sociedad colombiana desde la conquista es una marcada tendencia de corrupción y búsqueda de provechos económicos por el ejercicio de cargos de poder o simplemente por ocasión.


Nosotros no podemos ver la corrupción como un hecho visible sólo en esferas de la política o de grades personajes de la vida pública. Debemos verla desde nuestra familia, desde lo que como padres de familia se les enseña a los hijos, aún cuando aprenden sus primeras palabras, como lo es el respeto por bienes de un colectivo, de los recursos estatales que se constituyen por el aporte de cada uno de nosotros.


Instruir al niño por el camino de los sanos valores, asegura el ocaso de una sociedad corrupta que al igual que el Covid-19 no distingue, entre estratos económicos, raza, sexo, edad, etc. El antídoto no está en quedarnos a ver el buen proceder de nuestros gobernantes haciendo el papel de expectantes pasivos, sino hacer el de expectantes activos que contribuyen a formar una sociedad mejor desde el momento en que le aportamos hijos e hijas que son criados bajo el temor de Dios y la guía de unos padres, que claro está, tienen la vacuna contra el mal de la corrupción que desde siempre nos ha querido someter a sus fines oscuros y dañinos en procura de la destrucción de nuestra especie.


Este artículo hace parte del programa de Difusión y Libertad de expresión de las juventudes de Colombia Justa Libres, RUGE, y por lo tanto, son opiniones personales que no comprometen la posición oficial del partido y ni de sus juventudes.

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