• Michael Leonardo Serrano

Verdad, amor, lenguaje.

Este escrito me ha tomado mucho tiempo, apropiado para hoy, un día tan importante como el del idioma español. Nuestro idioma. Les cuento que mucho por leer me falta, por avanzar también, sin embargo, aquí con altas y bajas expresó necesarios asuntos sobre la verdad, el amor, la amistad, las aporías y la vida. El tiempo no es por su extensión sino por los espacios en que lo he dejado y lo he retomado. Sin más aspavientos, les invito a leer.



En medio de todo el “tumulto” virtual que en la actualidad vivimos, la información que se comunica pasa por cientos, miles de intermediarios, de filtros. Dicen que el arte de la traducción está en lamentable estado. Si visualizamos los vestigios del pensamiento contemporáneo, nos daremos cuenta de los muchos “retazos” de un pensamiento por allí y otro por acá, que unidos de diferentes maneras, generan lo que hoy día se piensa.


Esto, pues la tergiversación de los contenidos de dichas traducciones se desarrolla según el antojo del traductor, ya que el mismo busca comunicar lo que piensa y no lo que originalmente se pensó. Muy pocas lecturas que pasan por el filtro de las traducciones sobreviven el paso de los años y culturas, quizás con seguridad podría afirmar que quien mantiene el liderazgo de lo que se pensó, por encima de los grandes filósofos, sin intervenciones de los traductores, es la Biblia. Moldeadora de nuestro pensar judeocristiano en occidente.


La Biblia, aún con sus documentos dispersos, hallazgos de edades variadas y posturas que debaten su veracidad, se mantiene viva y dinámica. Potente obra del quehacer cotidiano en una sociedad forzada a seguir filosofías que le llevan al fin. En este punto, la Biblia se levanta con una explicación maravillosa, no fantástica, de los hechos que configuran nuestro hacer como humanidad en relación con un Dios amoroso, trino y poderoso. Los adjetivos del español cortos habrían de quedar ante lo inmenso de su descripción, basta en su amplitud, penetrante en todas las áreas de la sociedad.


Pero, ¿Por qué es tan importante lo que se pensó, y cuál es la afectación directa que esto nos genera? Se podría decir que es necesario para la comprensión de lo que hoy pasa, importante para resolver las incertidumbres del porvenir futuro.


Si en tu análisis diario de las cosas, desde que te levantas, comes, estudias, oras, vives … Estás con la seguridad de que, lo que se dijo es, y lo que se pensó funciona, la verdad tendrá un potencial en cada persona y, en su conjunto te permitirá resolver cada inquietud a medida que pasan los segundos. Sin ánimo de ser filosófico, pero si narrativo, lo expresaré de la siguiente forma:


Una jovencita, que nazca en una ciudad abrumadora, de constantes cambios y certezas desequilibradas, le será muy difícil anclarse en seguridad de que lo dicho por sus padres, autoridades, o lo que dicen que es Dios, importante es. Le será complejo desempeñarse sin temores a medida que crece, buscará escapar de la realidad. Crecerá viendo una sociedad que desconfía, porque dirá, “si abro mi corazón seré lastimada”[1].


Esta jovencita podrá continuar su vida, ir a la universidad y estudiar los fenómenos sociales, los investigará, pero siempre sentirá un sin sabor pues en medio de los cambios políticos y de los muchos pretendientes, que por su hermosura saldrán, le llevarán a preguntar ¿Qué es la verdad? ¿Quién me dice la verdad? ¿Por qué y para qué soy?


La falta de explicaciones genuinas, sensatas y coherentes, le llevarán a disertar consigo misma y después con los demás, sobre cuestiones relevantes, por lo que, si llega a la fe, lo hará en acompañamiento de la razón, su inteligencia le reclamará si no se da así. En medio de tal discusión solo la voz de Dios le convencerá, su inteligencia se afirmará y avanzará ante la seguridad de que efectivamente lo que se pensó es verdad y estudiar la Biblia permitirá que cada incertidumbre se disipe.


Con esto, aquella jovencita, que en el pasado insegura fue, crecerá, se hará mujer y según las decisiones guiadas por la verdad podrá liderar gentes de todo tipo. Llegará a administrar tierras y pueblos, su influencia crecerá. En medio de su proceso, tendrá que enfrentar con valentía la motivación que una familia puede generar.


Podría pensar “es la familia quien me consume” justo cuando el pasar de los años le indique si su decisión acertada fue. Y sólo ella, en medio del devenir, del llegar a ser lo que pensó al seguir la verdad, afirmará o rechazará su proximidad en una actualidad futura. Proximidad, referente al espacio y tiempo de algo, preguntándose ¿qué sujeto, con qué objetivo lo he de aceptar y dejar acercar para hacer familia?


Las certezas de sus decisiones ancladas en la verdad ignorarán el temor que seguramente soportará, la superación a los temores que del amor proviene, digna es de trascender lo circunstancial. El amor qué es recatado en su inicio, se nutre con el afecto y la transición del amor en amistad, al amor de pareja. Este escenario de amistad lo entendió bien C.S Lewis, al referirse de la amistad como “el más feliz y más plenamente humano de todos los amores: coronación de la vida y escuela de virtudes”.


Por lo que para finalizar lo narrativo de este escrito, aquella jovencita validará en la verdad el sentido de plenitud que desarrolle en la amistad. El cómo se entenderá ante la pretensión de su voluntad. Su corazón protegido, ya no por la incertidumbre sino por la verdad, decidirá en medio de la posibilidad de las posibilidades.

La vida con sus pequeñeces y grandezas es agasajo para el individuo que pregunta al dador de la misma. Pero también penumbra para quien pregunta, pero se pierde en los filtros de las traducciones erradas, pregunta mal y su pensar no se acepta en la exclusividad del buen caminar. El camino está, pero hay que salir a conocerlo. El mapa es dinámico y vivo, sencillo de reconocer si la decisión de tomarlo, de leerlo es razonable a aceptar su indicación.


Sin duda aquella mujer que les comentaba está leyendo el mapa y caminando sobre el camino. Ella examina con esmero mí proposición. Hacia una senectud terrenal que batalla por dilucidar los filtros errados de las traducciones y visiones falsas, en familia, de largo aliento. También hacia la eternidad.


Entretanto se planean los preparativos para ayudar a quienes no conocen verdad y las reyertas (no físicas sino del pensamiento de las ideas) se van movilizando.

Nosotros nos seguimos fortaleciendo en la espera, declarando que la familia en especial, seguido del lenguaje, la comunicación, el arte, la filosofía, las relaciones y, cómo no, claramente la política y la economía se alinearán a los preceptos que la traducción genuina y cierta promueve.

[1] Una expresión común a la protección del “romance”. Para este caso no se limita a ello, aplica a no abrir el corazón a los asuntos del hombre, por el riesgo de ser lastimada.


Cartagena, Cali, Medellín, Duitama,


2020.

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