Volver al futuro

Por Natalia Diaz Ramírez


Año 2040. Juan Camilo tiene 32 años, esposa y 2 hijos de 5 y 3 años.


Esta feliz como papá, y aunque no ha sido fácil hasta el momento sabe que va por buen camino cada vez que nota a sus hijos más seguros, sanos, obedientes y felices. Quiere educarlos en casa igual como él fue educado en casa toda su vida escolar. Juan Camilo y su esposa planean y sueñan cómo a medida que los niños crecen, podrán enseñarles y rodearlos del mejor y más útil conocimiento para sus vidas.

Ellos tienen unos amigos que, aunque no educarán en casa, sí piensan que sus hijos deben ir a un colegio acorde a sus creencias y valores. Las dos parejas se reúnen y hablan sobre la educación de sus hijos. ¡Al final de la charla, uno de ellos recuerda que todo lo soñado y hablado no podrá ser realidad! Y ¿por qué? Preguntan los otros mientras toman una copa de vino sin siquiera imaginar la respuesta.

Juan Camilo, su esposa y la pareja de amigos no podrán hacerlo porque deben seguir el modelo de crianza estatal que se aprobó 20 años atrás cuando ellos eran unos niños. En ese tiempo, cuando aún había libertad, los padres eran los principales educadores de sus hijos, las leyes lo protegían y la sociedad lo reconocía. Pero muchos padres, cansados de tanto trabajar para poder pagar los colegios, y otros confiados en que el estado daba la mejor educación en colegios públicos, se quedaron sentados viendo televisión y confiando en que otros harían la tarea por ellos; veían las noticias de vandalismo y anarquía y pensaban que de algún modo se arreglaría sin hacer nada y que la generación venidera sería "mejor" solo porque sí. Sin pagar un precio, sin vigilar lo que pasaba.

Y en medio de ello, surgió la supuesta solución. Un estado paternalista ofreciendo un plan pedagógico nacional de crianza donde los padres aprenderían a educar sin violencia y con amor y eliminando todas las terribles consecuencias que hasta el momento habría dejado una educación supuestamente abusiva y violenta en todos los hogares.

¿Quién no querría eso? Los padres aceptaron, eligiendo representantes de moda y otros con el silencio de su No-voto pues daba pereza salir a votar el día de las elecciones.

Y los que sí actuaron, no como padres sino como políticos, tomaron en sus manos la educación y con ello la mentalidad de la siguiente generación. De manera obligatoria todas las familias debían promover e implementar dicho modelo y dejaron fuera la autonomía de los hogares para educar conforme a su conciencia y sus principios. Hicieron un cambio cultural.

Ahora, Juan Camilo y su esposa al igual que sus amigos no tienen otro camino que obedecer pues de lo contrario sus hijos podrían ser retirados del hogar.

¿Qué te parece el panorama? ¿Trágico verdad? En nuestras manos está que no suceda así. Si despertamos hoy y defendemos nuestra libertad, enseñamos la verdad y vigilamos que se sostenga en nuestros hijos, podemos evitar esta historia y "volver al futuro" con la certeza de seguir siendo libres.

Estamos solicitando el archivo del proyecto de ley 179/19-320/20 que propone un modelo pedagógico nacional de crianza bajo la bandera de eliminar la violencia como castigo físico en los hogares.

Este delito ya se encuentra tipificado en Colombia y no es necesario hacer unas leyes adicionales sino más bien ampliar y hacer cumplir las existentes.

Familias, el derecho y deber de educar a los niños es de los padres, quienes según la constitución tienen el derecho de escoger el tipo de educación dada a los hijos ( esto incluye todas las áreas educativas del niño y tiene implícita la libertad religiosa y de conciencia) y el estado de ninguna manera debe implementar campañas "pedagógicas" para limitar, guiar u orientar la educación de los niños.


Seguramente te preguntas ¿pero ¿qué hacer con los que sí maltratan?

¡Pues debes saber que este delito YA ESTA TIPIFICADO en la ley colombiana y tiene penas de cárcel importantes!

Entonces, si ya está tipificado, ¿por qué quieren hacer otra ley en relación con esto?

La verdad es que este proyecto de ley no busca penalizar al maltratador sino adoctrinar a las familias de la nación en cuanto a la manera que deben educar a sus hijos, y peor aún pretenden ir directamente a los niños pasando por alto de la potestad divina y constitucional de los padres.

Preocupa también que el proyecto de ley asume que todos los padres de familia necesitan ser enseñados y vigilados pues son potenciales abusadores o maltratadores de sus hijos y entonces el "papá estado" tiene que entrometerse y corregir esta situación. ¡Pero ojo!

ESTO ES MENTIRA. Pues hay muchas, muchas, mayoría de familias que educamos a nuestros hijos libre y correctamente, bajo nuestros principios y valores. Así que, al estado ¿qué le corresponde? ¡Pues hacer lo suyo y es perseguir y castigar al que hace lo malo y dejar libres y protegidos a los que hacemos lo bueno! A los que sí estén maltratando física, sexual o psicológicamente pues que los acusen y los castiguen, Pero el estado NO Debe GENERAR UN PLAN PEDAGÓGICO PARA TODAS LAS FAMILIAS.

¿Cuál es el límite de esto?

¿Podrían después negarnos la opción de educar en casa?

¿Podrían obligar a todos los niños a estar en colegios públicos y acabar con la educación privada?

¿Retirar los niños de las familias que no cumplan con su "plan pedagógico de crianza"?

Volver al futuro y hallarlo libre para educar a las siguientes generaciones es posible. Depende de lo que hagamos hoy.

Natalia Diaz Ramírez.

Mamá.


Este artículo hace parte del programa de Difusión y Libertad de expresión de las juventudes de Colombia Justa Libres, RUGE, y por lo tanto, son opiniones personales que no comprometen la posición oficial del partido, ni de sus juventudes.

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